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sábado, 9 de marzo de 2013

FIDELIDAD

       


Penélope - Bouguereau, Adolphe-William
© Mead Art Museum, Amherst College, USA.
63 x 39 1/4 in Pintura - Óleo en lienzo 1891.
                                                                                             No vaciló un instante. Durante cuatro lustros lo había esperado tenazmente, con esa devoción insensata que sólo admiten las causas irrecuperables. Durante cuatro lustros había preservado su recuerdo como se cultiva una flor de invernadero. Se había anegado en un llanto incontenible y difuso. Se había retorcido de impotencia en el silencio de su alcoba. Con amorosos y pacientes dedos, había sabido urdir la trama de la fidelidad. Cuando el mar y el tiempo decidieron devolvérselo repentinamente, envejecido por las travesías y el salitre, ella ya estaba demasiado fatigada de nostalgias como para reconocer en la vigilia al objeto de su sueño. Sintió que se enfrentaba a un intruso y que apenas tenía nada que ofrecer: si acaso un corazón tullido y sepultado bajo una densa capa de verdín. Por eso se apresuró a depositar cuidadosamente aquel recuerdo en el vientre de una botella y lo arrojó al océano, al mar del tiempo que se lo había arrebatado, para siempre, cuatro lustros atrás.
 
 
 

lunes, 18 de febrero de 2013

EXTRAÑA FORMA DE VIDA


"Bibelot"

      Él era uno de esos tipos que piensan que todas las cartas de amor son ridículas y que la vida no es sino el lado de fuera de la muerte. De esos tipos que jamás abandonan su ciudad y pasean absortos por las calles, deteniéndose apenas a contemplar la lluvia oblicua, mientras se duelen solidariamente del llanto de los dioses. De esos tipos que un día se deciden por el exilio y alquilan un pequeño apartamento que enseguida se apresuran a llenar de libros y de música y de pintorescos cachivaches; una pequeña isla donde esconderse, tímidos ante el insulto del tumulto del mundo. Él era en verdad uno de esos tipos que alardean de ser solitarios. De ésos que acaban sus días con las noches en vela, borrachos perdidos, perorando interminablemente con un tal Fernando Pessoa.